Artesiagatik Izpegira. Euskalherriaren bihotzean.
ARTESIAGA, URKIAGA eta IZPEGI.
Basoak, larreak eta herri txukunak.
Para el domingo los pronósticos eran de buen tiempo. Nada de lluvia. Bastante calor en
las horas centrales y algo de viento sur. El aire fresco del fondo de los valles
retenía una espesa niebla, que no tardaría en desapacer. Aún asi, cuando llegué
con el coche a Irurita, mi punto de partida de la ruta en bici, la visibilidad
era reducida, y hacía (lógicamente) fresco.
Tras bajar la bici del maletero y
preparar las cosas, subo a la plaza del pueblo a buscar una fuente donde llenar
de agua uno de los bidones (el otro lo suelo traer lleno con sales desde casa).
Todo listo.
Entre las calles del pueblo voy buscando el cruce que me llevará al
alto de Artesiaga, por la carretera
de Eugi, la N1740. Serán 15 kilómetros de
ascensión, con un desnivel de 780 metros. La pendiente, mayormente llevadera, se
empina por encima del 10% en los últimos dos kilómetros. Ya veremos. Según voy
ganando altura, veo que la niebla persiste en el fondo del valle. El asfalto al
principio está bastante roto, pero luego mejora. A mayor pendiente, el agua
erosiona con mas fuerza, y eso se nota. Llegando al collado de Meaka, la cosa se
relaja, y se pueden bajar dos o tres piñones. Al mismo tiempo, el piso se hace
mas agradable, mientras las vistas también van mejorando. El tráfico, muy muy
escaso. Llego al último tramo, el cual se presenta con toda su dureza. El viento
también acompaña a medida que el alto se acerca. Collado de Artesiaga, 999
metros. A mi derecha el imponente y pelado Saioa (1.428 m.), que me trae buenos
recuerdos. Unos cuantos coches y varios moteros se sitúan al borde del camino.
Unos subirán al monte, y otros simplemente tomarán fotos.
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| Artesiaga igotzen. |
Artesiagako lepoa.
Ahora me dispongo a
realizar el descenso hacia la otra vertiente, dirección Eugi. Enormes caballos y
atolondradas ovejas se cruzan en la carretera. Complicado continuar sin
atropellarlas; pero siempre hay algún animal que termina por cederte un poco de
sitio (¡imposible mantener la distancia física recomendada!). Enseguida me
introduzco en un tramo de bosque, que me acompañará durante varios kilómetros.
Es el gran bosque de Quinto Real. Todo bajada hasta el cruce con la N138, que a
través del collado de Urkiaga me llevará a territorio francés.
La subida es
bastante tendida. Se atraviesa la antigua Fábrica de Armas de Eugi, todo inmerso
en un espléndido hayedo. Comienzan a verse mas ciclistas, seguramente
provenientes de la cuenca de Pamplona. Una paradita en alto de Urkiaga (890 m.).
Punto de acceso para subir al Adi (1.457 m.), esbelta montaña que domina estas
tierras del pirineo navarro.
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| Urkiagako lepoa. |
Ya en territorio francés, el descenso hacia Aldudes
es una auténtica delicia. Aunque el asfalto al principio no sea de lo mejorcito
para la bici, muy pronto se irá adecentando, y disfrutaremos no solo del rodar,
sino también del maravilloso paisaje que va abriéndose ante los ojos. Laderas
escarpadas, colinas verdes y bucólicas estampas del disperso caserío. Los viejos
y oscuros esquistos paleozoicos del borde de los caminos, añaden un carácter
auténtico a la ruta. Algo diferente a lo que acostumbramos a ver en nuestras
salidas cercanas a casa.
En la pastoril vaguada de Aldudes, me topo con la D948,
donde indica Saint-Etienne de Baigorry, a la izquierda. 17 kilómetros.
Diecisiete kilómetros de disfrute por una amplia carretera con tendencia
descendente, y no mucho tráfico. Hasta llegar a la rotonda que me lleva al casco
urbano de Baigorry, a la izquierda. Una visita a esta bellísima localidad de la
Baja Navarra no nos dejará indiferentes. Frente a la oficina de turismo se halla
una fuente. Y también una cafetería donde reponer fuerzas a base de croissants o
pasteles vascos, antes de la siguiente subida.
Para tomar el inicio del puerto de Izpegi, habrá que ir hacia la vieja iglesia del pueblo. Junto a ella, unos aseos y una fuente. Después, cruzar el puente sobre La Nive, y todo para arriba. ¡Hala! Por la D949 me esperan ocho kilómetros de ascenso continuo, sin rellanos ni rampas duras. Media entre el 6 y el 7 %. Pero con excelentes vistas. Incluso podremos ver el final del puerto, allí a lo lejos, a partir de los primeros tres o cuatro kilómetros. Las ventas de Izpegi se hallan a 672 metros de altitud. El inicio del puerto se sitúa sobre los 160 metros.
O sea que 500 metros y pico de desnivel. Los últimos atravesando una ladera tan abrupta como pelada. Un lugar increíble. Un placer sufrir en sitio así.
Ya en lo alto del puerto, buen
ambiente. Buenas vistas. Gente comiendo (y bebiendo) en las terrazas. Para mi,
un descanso bien merecido. El collado también es punto de partida para subir al
monte Auza (1.306 m.), que domina todo el valle del Baztán, así como para
realizar el cresterío del Iparla (1.049 m.).
Tras ésta última gran subida del
día, comienzo un largo descenso hasta Erratzu, por carretera buena en general.
Luego atravesaré las calles de este precioso pueblo, y de ahí, rumbo a Elizondo.
Cruzo la capital del Baztan por su amena calle principal, y ya falta poco para
regresar a Irurita, donde me espera el coche. Una fuerte rampa (plato pequeño
obligado) me lleva hasta la plaza, donde cuatro horas y pico antes había llenado
un bidón con agua fresca. Es hora de volver a casa. Ha sido una ruta muy chula,
de las mas bonitas que haya realizado; tanto por su paisaje como por la calidad
de los puertos y carreteras atravesadas. Recomendable total.











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